

Evidencio la miseria y la debilidad del ser humano (lo sexual, lo íntimo, lo escatológico) mediante un juego extremadamente sencillo y aparentemente inocente. Replanteo de un tono irónico los tópicos sexuales que nos rodean, mediante un lenguaje cargado de provocación y sentido del humor.
El cuerpo que se representa no es más que “carne fresca”. Puede causar una impresión ruda ante el espectador, con una inmediatez agresiva, también puede provocar risa, quedándose en la superficialidad. Pero a veces, incluso uno puede descubrir la belleza en su mayor esplendor.